Lo primero: confirmar que realmente no enfría
Antes de buscar el culpable, descarta que el problema sea de percepción. En Madrid, julio y agosto pueden marcar 35-40 °C en la calle, y un aire acondicionado correctamente instalado y configurado puede bajar la estancia a 24-26 °C, no a 18 °C. Si pones el setpoint a 21 °C en un día de 38 °C con sol directo, vas a tener la sensación de que “no enfría” cuando en realidad está trabajando al máximo.
Te damos un protocolo rápido para verificar que sí hay avería real: pon un termómetro a 1 metro de la rejilla de salida del aire interior y otro a la entrada (parte superior). Si la diferencia es menor de 6-8 °C, hay problema. Si es 8-14 °C, el equipo está funcionando correctamente y el problema puede ser de aislamiento o ganancias térmicas de la estancia.

